El Ki de las 9 estrellas

Todas las grandes civilizaciones han tenido sus sistemas astrológicos, los cuales utilizaban para predecir el futuro, tomar decisiones respecto a las cosechas, la política y otros asuntos (Mayas, Egipcios, Babilonios, Griegos….). Quizá una de las formas más antiguas de astrología y numerología fue la desarrollada en la antigua china, donde los geomantes calculaban las influencias e interrelaciones de los campos energéticos de la tierra y el cielo, a través del espacio y el tiempo y lo expresaban numéricamente.

Los antiguos orientales pensaban que el Qi universal procedía del espacio, llegaba a la tierra a través del filtro de nueve estrellas (Polaris, Vega, y las 7 estrellas del Gran Carro u Osa Mayor) y que el movimiento cambiante de su emplazamiento provocaba cambios en el mundo. Las Nueve Estrellas se emplazaron en el cuadrado mágico o Lo Shu, una en el eje central y ocho alrededor de este centro, para categorizar las distintas energías que devenían de la influencia estelar y reflejar en él sus movimientos cíclicos; se convirtió en un sistema de interpretación y adivinación de los cambios entre el cielo y la tierra, en un método de lectura de los parámetros temporales.

El Ki de las Nueve Estrellas es el método de adivinación japonés, mediante este sistema, es posible determinar la personalidad básica de una persona, su carácter emocional y el comportamiento externo, calculando los tres números personales con la fecha de nacimiento.

El número Ki principal, también llamado Esencia o de personalidad, se calcula con el año de nacimiento (teniendo en cuenta el calendario chino, donde el año nuevo comienza la segunda luna nueva después del solsticio de invierno, entre mediados de enero y mediados de febrero). Las características energéticas que se desprenden de la Esencia se asocian con la naturaleza básica de una persona, con sus potenciales. Define su fuerza interior y la personalidad.

El número Ki secundario es denominado Ascendente o número emocional, y se calcula con el mes de nacimiento. El Ascendente se considera como el referente energético de nuestra vida emocional, de nuestra manifestación antes de la madurez y de aquellas conductas en las que caemos cuando no desarrollamos nuestros potenciales. Representa los condicionamientos emocionales, los patrones de conducta en los que caemos cuando estamos bajo presión. Se interpreta como el número principal de nuestra niñez, que rige la personalidad antes de los dieciocho años. De ahí que también se considere como el número de nuestro niño interior.

Existe un tercer número que surge de las relaciones de los dos números básicos, el número de la Tendencia. La tendencia no se utiliza para definir la personalidad y se considera como el tipo de energía que desplegamos al primer contacto con alguien desconocido, la actitud que mostramos al acercarnos por primera vez a alguien y, por lo tanto, la primera impresión que les causamos a los demás.

Cada número está relacionado a su vez con un elemento, con una polaridad, y con una serie de características psicológicas generales.
1: Agua
2,5,8: Tierra
3,4: Madera
6,7: Metal
9: Fuego

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