A la hora de comer debemos de hacer un esfuerzo y mirar hacia dentro, tranquilizarnos, hacer una respiración profunda para poner en funcionamiento el sistema parasimpático de nuestro cuerpo. Debemos hacer el amor con los alimentos ya que formaran parte de nuestro cuerpo, de nosotros mismos durante mucho tiempo, practiquemos la auto observación de cuerpo y mente, deleitémonos saboreando el frescor de las verduras o el dulzor de los cereales, ensalivemos bien los alimentos, mastiquemos despacio cada bocado e impregnémoslo con la mejor energía que nos dará un estado interior apropiado.

También debemos cuidar el ambiente exterior, la televisión, los ruidos, los chillidos, las conversaciones polémicas, criticonas o que nos alteren, las prisas, etc….

Todo esto distorsionara la energía de los alimentos y Creara un estado inapropiado tanto fuera como dentro de nosotros mismos. Para que tengamos una buena comida, digestión y asimilación de nutrientes debemos cuidar estos detalles, así como ser agradecidos y porque no, dar gracias y bendecir la comida, impregnándolas de aquello que más necesitamos como la salud. En definitiva la hora de la comida nos da una buena excusa para sacar lo mejor de nosotros, es nuestro tiempo de paz y tranquilidad, de compartir, dar y recibir.