Nutriendo, calentando y remineralizando el cuerpo. El otoño es el mejor momento para fortalecer nuestro cuerpo, necesitamos minerales, algas, miso y estilos de cocción que generen calor, enraizamiento con la tierra y energía para la vuelta al trabajo, ritmo regular de horarios, etc.

Después de la expansión del verano la energía se empieza a recoger, es la época del descenso de temperaturas. La naturaleza se presenta con días nublados, menos luz, aumento de la humedad, lluvias, hay menos actividad hacia afuera y preferimos quedarnos en casa. La actividad y energía que antes estaba en el tronco y las ramas desaparece para recogerse en las raíces (energía lenta y profunda).

Es la fase en que la energía llega al máximo de densidad, como son las piedras, rocas y metales, que existen bajo la tierra. La energía en otoño tiene una dirección muy descendente, los días son más cortos, con menos luz, las hojas cambian de amarillentas a marrones y empiezan a caerse de los árboles, la naturaleza nos habla de interiorización, conservación y recogimiento. También nosotros debemos recogernos, es el momento de nutrir nuestros pulmones e intestino grueso, para ello sobre todo debemos reducir los alimentos de naturaleza fría y húmeda, ya que producen exceso de mucosidades bloqueando los órganos ya mencionados.

Si hemos sido precavidos en la estación anterior y llevamos algunas semanas haciendo un cambio gradual, con cocciones que nos vayan calentando y nutriendo, no tendremos problemas en otoño con los típicos resfriados o alergias, que no son más que ajustes del cuerpo para librarse del exceso de humedad y frio. También pueden surgir desequilibrios emocionales como tristeza, apatía o depresión.

Energía metal

  • Dirección: muy descendente, densa, contractiva.
  • Propiedades: recogimiento, interiorización, descenso de temperaturas.
  • Sentido: nariz, olfato.
  • Necesitamos: reforzar y remineralizar el cuerpo, reponer los minerales perdidos en los meses de calor y preparar al cuerpo con grasas buenas para afrontar el frio.
  • Sabor: picante
  • Color: blanco, plateado, metálico.
  • Órganos: pulmón e intestino grueso, y la piel “tercer pulmón”, son órganos excretores.
  • Sentido: tacto, olfato.
  • Frase: “Suelta lo negativo, lo que ya no vale. Permite la renovación y el cambio”
  • Simbolismo de la energía metal: El metal representa lo valioso, la precisión, el ritmo, el intercambio y los límites, nuestro mundo oculto, lo profundo, nuestro lado oscuro o más desconocido. También representa a aquel que se puede moldear a sí mismo, dejando lo que le sobra y asimilando lo que le falta llevando la armonía, el orden y la luz a su vida. Los pulmones son separadores de lo puro y lo impuro.
  • Como estamos emocionalmente: Nos interiorizamos, nos volvemos más reflexivos y nos apetece menos estar a fuera. En equilibrio representa el desapego, entusiasmo, soltar, alegría, dejarse llevar por el momento presente, fluir, intuición. El sentido de la belleza, la generosidad, la comprensión y el orden son cualidades que gustan a la energía metal. Si tenemos desequilibrios puede aparecer la tristeza, la apatía, la melancolía, apegos, posesividad, adicciones y rigidez mental.

Ajustes en la alimentación para el otoño

No recomendamos:

  • Huevos, embutidos, quesos fuertes, margarinas, mantequillas, natas…: las grasas son enemigas de los pulmones pues obstruyen los alvéolos, disminuyendo la capacidad de absorber oxígeno.
  • El exceso de líquidos, alimentos crudos o zumos de frutas: es absorbido por el colon y es expulsada a través de los riñones, pero al haber tanto líquido humedecen en exceso los pulmones dificultando la absorción de oxígeno.
  • El azúcar refinado u otros azucares de rápida asimilación: dañan la flora intestinal y favorece el encharcamiento de los pulmones.
  • Leche y derivados lácteos: crean mucosidades en el cuerpo afectando os pulmones.
  • Tabaco y ambientes contaminados.
  • Comidas y bebidas frías.

Recomendamos:

  • Respiraciones profundas y ejercicio regular: que ayudan a oxigenar y airear los pulmones y estimulan el movimiento natural de los intestinos.
  • Formas de cocción: los mejores para equilibrar la energía de pulmones e intestino grueso son aquellos que contraen, resecan y encogen los alimentos: salteados largos, estofados, presión, hervido, vapor (sobre todo para las hojas verdes).
  • Cereales: el mejor para el otoño es el arroz integral redondo (buena energía de contracción), prácticamente no deja residuos, nos ayuda a limpiar y genera calor en el organismo.
  • Verduras: todas aquellas que son de raíz y de temporada como nabos, zanahorias, rabanitos, daikon, coles, chirivías… con sus hojas. Todas las raíces son excelentes para fortalecer los intestinos. También las verduras de hoja verde como perejil, berros, hojas de zanahoria y nabo, rucula, diente de león, puerro, cebolleta…, son beneficiosas para los pulmones, podemos incluirlas en sopas, estofadas o al vapor.
  • Legumbres: las lentejas y la soja negra, también tempeh y seitán (no abusar del seitán si hay problemas digestivos). Masticar muy bien las legumbres para que tengamos una buena digestión.
  • Frutas: las frutas enfrían el cuerpo, por lo tanto reduciremos su consumo y cuando las tomemos mejor secas y en compotas, tartas o flanes.
  • Algas: la hiziki.
  • Bebida: té de lotus.
  • Semillas y frutos secos: las semillas las usaremos a diario, esto nos asegura un aporte de ácidos grasos esenciales que necesitamos para el buen funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso, lubricar las articulaciones y proteger los órganos y los tejidos. Los frutos secos no más de 7 piezas al día si la condición lo permite, aunque con el frío podemos consumirlos más a menudo.
  • Fermentos y encurtidos: es importante incluirlos a diario ya que también son ricos en vitamina C
  • Condimentos: En la cocina de otoño pondremos toques de picantes (estimula las funciones digestivas e intestinales y ayuda a limpiar los pulmones, estimulando las funciones de eliminación de estos órganos). Utilizaremos: ajo, cebolleta, puerros, berros, rabanitos, nabos y especias como cúrcuma o pimienta, y otros que generan calor como la canela, clavo, jengibre o nuez moscada, utilizándolos con moderación. También utilizaremos más lo salado como la sal marina sin refinar, miso, salsa de soja o pasta de umeboshi, además de generar calor restablecen la flora intestinal y ayudan a limpiar el organismo de grasas y mocos acumulados.