La primavera, un tiempo de renacimiento, de crecimiento súbito hacia la superficie, abriéndose paso bruscamente a través del confinamiento del invierno.

La primavera es el momento en el que la vida pasa de un estado de letargo a otro de notoria actividad. es la estación de nacimiento de la naturaleza, el tiempo de la creación y el desarrollo. Toda la vida se restaura al principio de la primavera. Todo está en crecimiento.

Las semillas en el interior de la tierra, con el agua empiezan a expandirse. Hay una explosión de color y de vida, cuando muere la semilla comienza la germinación, de este proceso surge la clorofila, el color verde invade nuestros campos, esta energía de expansión, anima al hígado y la vesícula biliar.

Cada estación comporta energéticamente un cambio, aunque en la actualidad los cambios climáticos pueden ser inesperados, todavía podemos guiarnos por las energías estacionales y aplicar sus principios fundamentales para un mejor equilibrio personal.

Podemos ver como los arboles comienzan a despertarse y aparecen señales de vida y movimiento, la energía acumulada en invierno sube hacia arriba para manifestarse en todo su esplendor. Seguimos necesitando energía que caliente, nutra y equilibre, pero no tanto como en invierno.

Simbolismo de la energía madera: La madera representa el crecimiento, el desarrollo del potencial, la urgencia irreprimible por manifestarse, por auto-expresarse, el hacer, el movimiento, con la flexibilidad para adaptarse a las circunstancias, con la tensión creativa para el florecimiento y desenlace de cualquier proyecto. Principio o nacimiento, mentalmente se corresponde con la “idea”, crea nuestra claridad mental, planificar y tomar decisiones.

Con el comienzo de la primavera necesitamos reactivar y purificar el cuerpo. empezamos a usar métodos culinarios más livianos; escaldar, vapor, prensado… poco a poco vamos reduciendo factores yan, la primavera es el momento de abrir, limpiar y purificar el exceso de energía pesada y densa del invierno y aprovechar la nueva fuerza para adoptar mejores hábitos y emprender nuevos proyectos.

Energía madera

  • Dirección: ascendente y se exterioriza.
  • Cualidades: depuración, desintoxicación, apertura.
  • Color: el verde.
  • Es necesario: limpiarnos en profundidad, salir de la inactividad que conlleva el invierno, hacer cambios, no solo en la dieta, en nuestra vida crece lo nuevo, las relaciones y el trabajo reciben también estímulos, aprovechemos la energía ascendente, en nuestra vida.
  • Sabor: acido, agrio
  • órganos: hígado y vesícula biliar
  • Sentido: el ojo, la vista
  • Como estamos emocionalmente: en desequilibrio personas tensas, inflexibles, impacientes, enfado, irritabilidad, cólera, critica, envidia, falta de confianza en la providencia. En equilibrio personas pacientes, generosas, tolerantes, perseverancia, capacidad de planificación, equilibradas entre materia y espíritu.

Hígado y vesícula biliar
La sangre rica en nutrientes va directamente al hígado, donde es procesada. El hígado se encarga de filtrar las sustancias nocivas o productos de desecho, transformando algunos de estos desechos en más bilis. El hígado hasta ayuda a determinar qué cantidad de nutrientes se distribuirá al resto del cuerpo, y qué cantidad se quedará almacenada a modo de reserva. El glucógeno se almacena sobre todo en el hígado y en los músculos, siendo muy limitada la cantidad que se puede almacenar. El glucógeno hepático libera glucosa a la sangre de una manera dosificada, en las fases de ayuno, para que no le falte al cerebro tan preciado combustible. El glucógeno muscular se utiliza solo en las células musculares en momentos de mucha actividad.

El hígado es el órgano más grande de nuestro cuerpo, y uno de los más importantes, dada su larga lista de funciones. También en la Medicina oriental es un órgano importante, el “General de la armada”, el gran estratega y encargado de distribuir la energía por todo el cuerpo. Y, como ya introdujimos al comienzo de la primavera, está relacionado con el elemento Madera y con esta estación.

El hígado es tan grande que ocupa toda la parte superior derecha de la cavidad abdominal, y se extiende en parte hacia el lado izquierdo. Se comunica con la vesícula biliar (que almacena la bilis) y con el duodeno (la primera porción del intestino delgado) mediante los conductos hepático y biliar común. El hígado es el gran laboratorio del cuerpo humano. Millones de reacciones químicas tienen lugar en él cada día: facilitando la digestión, equilibrando la acidez, absorbiendo vitaminas, metabolizando colesterol, o desintoxicando el cuerpo. Por eso la importancia de mantenerlo en perfectas condiciones, ya que su mal funcionamiento repercute en todo el organismo. Sin embargo, se trata de un órgano bastante maltratado por una parte importante de la población hoy en día.

El hígado se encarga de:
1. Producción de bilis: sus células segregan una sustancia amarillenta y viscosa, la bilis, necesaria para la digestión de los alimentos, pues tiene la función de emulsionar (o descomponer) las grasas. El hígado excreta la bilis a los conductos biliares y de allí al duodeno. La vesícula biliar concentra y almacena la bilis producida por el hígado.
2. Almacén: de glucosa en forma de glucógeno, de vitamina B12, hierro, cobre…
3. Limpieza: elimina el exceso de insulina y de otras hormonas. Elimina las toxinas de la sangre, neutralizando toxinas (como medicamentos, alcohol, drogas, etc.). Depuración y desintoxicación.
4. Transformación de nutrientes:

  • Metabolismo de los lípidos: además de facilitar la digestión de las grasas mediante la secreción de bilis, el hígado sintetiza el colesterol y produce triglicéridos.
  • Metabolismo de los carbohidratos: el hígado genera glucosa a partir del glucógeno almacenado (glucogenólisis) y sintetiza glucógeno a partir de glucosa, y además es capaz de formar glucosa a partir de ciertos aminoácidos (gluconeogénesis).
  • Síntesis de ciertas proteínas.
  • Y muchas más funciones, se piensa que más de 500.

Así, vemos que es un órgano tremendamente complejo, y es un gran regulador del metabolismo corporal. Quiero resaltar esto, porque según la Medicina oriental, el Hígado es también un órgano equilibrador de todo el cuerpo.

Si hay problemas de hígado se pueden manifestar como migrañas, mareos, vértigo, ojos cansados, dolor de ojos, falta de energía, depresión (el estancamiento de chi de hígado es su causa más frecuente), rigidez de músculos y articulaciones, tendinitis, tensión en abdomen, esterilidad, beber alcohol en exceso, bloqueo en cadera o diafragma, problemas de piel, celulitis, dificultad para tragar, dolor de cabeza, dolor en costados, entumecimiento y falta de fuerza en piernas y brazos, hemorragias, problemas menstruales (menorragia, dismenorrea, amenorrea), opresión en el pecho, somnolencia, tics, zumbidos, calambres, hipertensión.

A nivel emocional se puede manifestar como rabia reprimida, resentimiento, patrones de comportamiento excesivo, impulsivo, gritón, contradictorio, frustración, impaciencia, irritación, mal genio, no ceder nunca, preocupación por detalles sin importancia o por el futuro (falta de objetivos), dejarse llevar por las emociones o por el contrario su control y represión (evitando los conflictos siempre a toda costa).

Está emparejado con la vesícula biliar, a quien corresponde el poder de decisión; es decir, el hígado crea el plan o estrategia y la decisión final corresponde a la vesícula. Ambos mantienen relaciones tan estrechas que sus patologías se enlazan o a menudo se presentan contiguas obstaculizando a veces la claridad diagnostica.

Las horas en las que está más activa la energía del hígado es entre las 3 y las 5 de la noche, si uno padece de insomnio despertándose a estas horas indica que hay un desequilibrio del hígado.

También a estas horas es cuando el hígado se dedica a distribuir el chi por todo el cuerpo, si trasnochamos, bebemos y comemos en exceso, el hígado interrumpirá este proceso y se dedicará a desintoxicar el alcohol del cuerpo, como consecuencia al día siguiente sentiremos una falta de energía.

Adaptaciones en la alimentación para la primavera

No recomendamos:
La sal. refinada.
Los fritos.
Los horneados. (incluso el pan integral, galletas integrales de calidad…), son desaconsejados para esta época del año o para aquellos enfermos de estos órganos, pues esa combinación de grasas saturadas, hidratos de carbono de rápida asimilación y horno, no es nada adecuada.
Las grasas: todas las grasas saturadas de carnes, quesos, salsas, natas y exceso de aceites.
Embutidos, quesos curados. Contienen sal y grasas a la vez.
Comer demasiado: no debemos levantarnos de la mesa a tope, satisfechos pero no pesados.
Café, chocolate, estimulantes.
Recomendamos:

  • Cereales: el trigo, sobre todo germinado o en forma de pasta o sémola (bulgur o cus-cus). También la cebada es muy refrescante, el centeno y la avena.
  • Verduras: verduras de hoja con su energía de expansión aflojan y distienden el hígado. Mejor cocciones cortas:
    Puerro, apio, cebolleta, alcachofa, rucula, hinojo, cardo, hojas verdes de nabizas y rábanos, raíces consumidas crudas o con poca cocción como rabanitos. Germinados; la época más adecuada para comerlos es en primavera.
  • Legumbres: las judías, los guisantes y tofu y tempeh.
  • Algas: la wakame y la dulce.
  • Frutas: las ciruelas, las manzana, frutas acidas y en general todas las de primavera, si hay un estado demasiado yin, mejor cocinadas.
  • Bebidas: te de tres años, si se quiere con un poco de limón.
  • Tipos de cocción: cocciones cortas y con poco aceite, salteados cortos, al vapor, escaldados, pero con cuidado de no coger frio interno, por lo tanto de vez en cuando viene bien algún estofado o salteado largo.
  • Fermentados (pickles): elaboradas con poca sal, en dosis moderadas, vienen bien las de vinagre.
  • Condimentos: todo lo ácido-agrio en pequeñas dosis: umeboshi, vinagre, pepinillos, perejil, limón.