Cambiar nuestros hábitos alimentarios puede crear al principio confusión y desánimo, especialmente ante la cantidad de publicidad de productos que se pueden encontrar en el mercado. Es muy fácil decidir un cambio mental e intelectual porque podemos intuir sus ventajas a largo plazo. Nuestra mente puede aceptar cambios rápidos, pero nuestro cuerpo físico tiene una vibración más lenta y necesitará tiempo,
tiempo para aprender a utilizar y absorber estos nuevos alimentos que tal vez tenía olvidados. Los cambios rápidos no son duraderos. Un cambio lento es la base para una forma de vida sana y prolongada.

Necesitaremos un periodo de transición en el cual iremos poco a poco sustituyendo unos ingredientes por otros con perseverancia, añadiendo poco a poco los nuevos ingredientes a nuestra cocina diaria. Si deseas alimentos de los de antes, tómalos, sin embargo, en poca cantidad. Al mismo tiempo, intentaremos comprender la energía, el efecto y la vibración de lo que comemos hasta que podamos valorar la diferencia
a todos estos niveles entre lo que comíamos previamente y lo que…