El calcio es el mineral más abundante del organismo. Constituye alrededor del 2 % del peso corporal y 39 % de los minerales totales que existen; el 99 % del calcio está en los tejidos duros, huesos y dientes. Así un adulto varón tiene unos 1200 g. de calcio y la mujer unos 1000 g. El 1% que no está contenido en huesos y dientes se encuentra en sangre (interviene en el proceso de coagulación sanguínea), líquidos extracelulares y dentro de las células de los tejidos blandos en donde regula muchas funciones metabólicas importantes. También está ligado al correcto funcionamiento del corazón y del sistema neuromuscular.

Así pues su función principal es la de ayudar a la construcción y mantenimiento de los huesos y dientes, haciéndolo en colaboración con el fósforo (2 de calcio x 1 de fosforo), y el magnesio (3 de calcio x 2 de magnesio), las vitaminas A, C y D, favorecen su absorción, si estamos faltos de alguno de estos nutrientes, nuestro organismo no puede absorber el calcio. Su deficiencia provocaría descalcificaciones, osteoporosis, reumatismo, artrosis, calambres musculares, palpitaciones cardiacas, caries, retraso en el crecimiento, etc…, su exceso tampoco es conveniente.

Qué necesidades tenemos de calcio.
No existe un acuerdo entre las distintas organizaciones de la salud sobre las necesidades de calcio. En USA, toman de término medio 807 mg de calcio al día, mientras que los habitantes de Ghana solo 8 mg, como dato curioso, los americanos son los que más pérdidas dentales tienen y más inmovilizaciones sobren por repetidas fracturas óseas, mientras que estos problemas son prácticamente desconocidos entre los ghaneses. La OMS, concluye que no hay evidencias convincentes de que la ingesta inferior a 300 mg al día sea dañina para la salud. No obstante, se sabe que demasiado calcio y demasiado poco, puede conducir a alteraciones de la salud. Lo que no se determina con claridad es a qué debemos llamar “demasiado poco”.

Y es que es muy complicado establecer las necesidades de calcio, pues la cantidad de calcio en la dieta es solo uno de los factores que determinan cuanto calcio entra en el cuerpo.
Un organismo sano es capaz de adaptarse a las variaciones de calcio de la dieta sin sufrir alteraciones en sus huesos. Si el aporte es bajo en relación a las necesidades, la absorción intestinal aumenta y la excreción renal disminuye. Así es como ocurre durante el crecimiento, el embarazo y la lactancia.
Un déficit de calcio se corrige suministrando magnesio mejor que calcio. El magnesio favorece la absorción de la vitamina D, indispensable para que el calcio atraviese la pared intestinal, (los cereales integrales son muy ricos en magnesio). Por el contrario una persona que tenga bajos el calcio y el magnesio, verá sus defectos agravarse por el tratamiento con calcio, pues este último disminuirá la absorción del magnesio alimentario, que disminuirá la absorción de la vitamina D que a su vez disminuirá la absorción del calcio. Se verá metido en un círculo vicioso que agravará su estado.
Una dieta equilibrada basada en cereales integrales, verduras, legumbres, semillas, algas y pescado, proporcionan todos los nutrientes esenciales para la absorción ideal del calcio.

Factores que influyen en la asimilación del calcio.
Lo que nos perjudica:
– tomar antiácidos.
– tomar fibra dietética (salvado, goma guar…)
– Alimentos industriales con fosfatos, E-442, E-338, E-343, (embutidos, queso fundido, patatas fritas, cremas lácteas, postres de frutas enlatadas, mermeladas, bebidas carbónicas y chocolates entre otros).
– tomar bebidas alcohólicas, café, vinagres y cítricos en exceso.
– Azúcar y los alimentos refinados (no integrales), pues tienen el efecto de acidificar la sangre. También otros alimentos naturales como legumbres y cereales integrales acidifican levemente la sangre, por lo que es mejor acompañarlos de verduras y una pequeña cantidad de algas.
– comer en exceso.
– los lácteos
– El consumo de solanáceas (patatas, pimientos, tomates y berenjenas).
Lo que nos beneficia:
– Evita las comidas muy saladas y el abuso de productos con mucho sodio (bicarbonatos y aditivos sódicos).
– No abuses de las proteínas, sobre todo de las más concentradas (carnes, huevos, quesos,…)
– Alimentos ricos en magnesio, fósforo, como las hojas verdes y el pescado azul.
– La presencia de vitamina D activa la asimilación en el intestino delgado.
– La buena grasa ayuda a la absorción intestinal del calcio.
– En el caso de tomar productos lácteos, optar por productos fermentados como el yogur o el kéfir, ya que se digieren mejor, también es preferible la leche de cabra.
– Incrementar la autoestima y la confianza en uno mismo, la desvalorización es un factor psicosomático que según diversos estudios pueden contribuir a que los huesos se descalsifiquen.