Consumir la del lugar y de la estación en la que estemos o de otro pero de clima semejante. Ricas en minerales, fibras y vitaminas de fácil digestión. Son de energía expansiva, yin, nos enfrían, mejor para estaciones calurosas pues hidrata el organismo cuando éste pierde líquidos.

Energéticamente es sedante, tranquiliza, favorece la contemplación y el celibato, pero en exceso nos ralentiza, nos enfría, nos incapacita para el orden y la acción diaria.

CONSEJOS A LA HORA DE CONSUMIR FRUTAS:

  • Las Frutas más adecuadas para consumir son (cocinadas, frescas o secas): albaricoques, arándanos, cerezas, ciruelas, frambuesas, fresas, manzanas, melocotones, moras, melón, sandias, peras, uvas.
  • Las Frutas poco convenientes (tropicales): plátanos, aguacates, cocos, dátiles, higos, kiwis, pomelos, naranjas, mangos, papayas.
  • La fruta debe tomarse fuera de las comidas. Si se desea consumir fruta como postre es mejor cocinarla.
  • Si sufre de problemas digestivos mejor no consumirla por un tiempo. Si se quiere consumir cocinadas.
  • Es bueno que echemos a la fruta una pizca de sal (la haremos más dulce y compensaremos el yin, nos sentara mejor).
  • Las naranjas son hipersecretoras biliares por lo que hay que tener precaución en su uso (mejor mandarinas). Un resfriado no puede solucionarse con algo refrescante.
  • Las personas de constitución fuerte las toleran mejor, o aquellas que consumen mucha carne.
  • La parte de la fruta con más vitamina es la piel, la que más sufre con insecticidas y demás productos químicos destinados a su cultivo, por lo tanto mejor ecológica.
  • La mayoría de la fruta consumida hoy en día es recolectada verde y esto las priva de multitud de beneficios que poseen.
  • La mejor forma de comerlas es cocinada, aderezadas con algas (agar-agar), canela, jengibre, piel de limón o kuzu.
  • Mejor la fruta entera que en zumos.
  • Si hacemos bien la dieta macrobiótica no necesitamos más de tres o cuatro piezas de fruta a la semana y a veces ninguna.
  • Para hacer un buen uso de ellas deberíamos fijarnos más en la naturaleza que en los supermercados: manzanas, peras y castañas secas en invierno; manzanas, peras, castañas, y granadas en el otoño; uvas al final del verano; sandías, peras, melocotones y ciruelas en el verano; cerezas en la primavera, etc. Siempre en cantidades moderadas y si nuestro cuerpo nos lo permite.