Muchas veces nos informamos de qué alimentos son los más sanos y convenientes para nuestra salud, lo cual está muy bien, pero nos olvidamos de que estos alimentos y el modo en que los consumimos y preparamos van a parar a una maquinaria sorprendentemente compleja en la que pasamos toda nuestra vida; el cuerpo humano. Es por ello que conocerlo es conocernos y es de vital importancia para comprender de verdad el sentido de lo que significa cuidarse.

Para ello tenemos que practicar la auto-observación y empezar a escuchar los mensajes que nos envía nuestro propio organismo, en lugar de molestarnos o intentar silenciarlos. Cuando hay algún dolor, molestia o trastorno el cuerpo nos está indicando que algo no funciona bien. Sólo escuchándolo podremos averiguar de qué se trata y podremos entonces ayudarle a recuperar su equilibrio natural.

La alimentación es un arma enorme para dar respuesta adecuada a lo que nuestro cuerpo y nuestra vida nos reclama en cada momento, nos ayuda a mantener una buena salud física y psicológica, pero hay algo más. Hay otras necesidades de tipo afectivo, intelectual o espiritual que no se satisfacen con alimentos y que son igualmente importantes para nuestro equilibrio. Pero la vida moderna con sus prisas y exigencias hace que vayamos todo el día corriendo de aquí para alla, sin pararnos a reflexionar qué es lo que realmente necesitamos o queremos hacer. Parece que si no corremos no estamos aprovechando el tiempo, y se nos pasa la vida sin ser conscientes del momento presente, ¿no sería mejor hacer menos cosas pero con más conciencia, disfrutando plenamente con lo que hacemos?.

Somos lo creadores de nuestra vida a todos los niveles, con nuestra forma de pensar, sentir y comer creamos nuestro presente. Si nos gusta, ¡felicidades!, podemos seguir haciendo lo mismo para generar un futuro idéntico. Pero si no nos gusta si queremos cambiar, no podemos seguir haciendo lo mismo. Es el momento de modificar acciones, pensamientos y hábitos para que nuestro futuro sea como lo esperamos. Si somos capaces de alimentarnos con tranquilidad, sin prisas y con conciencia de lo que estamos haciendo, muchos otros aspectos de nuestra vida mejoraran también. Mirar hacia dentro, practicar la auto-observación, conocernos de primera mano nos dará la oportunidad de cambiar cosas, aunque sean pequeñas, el primer paso que dimos en este mundo nos caímos, pero ahora corremos y saltamos ¡animo!