Con el tiempo que llevamos cocinando y comiendo de forma macrobiótica, o al menos intentándolo seriamente, estos son los alimentos que no deben faltar ya en nuestra despensa cotidiana:

1. Cereales en grano (arroz y mijo, varios kilos), y de los demás cereales un paquete de medio kilo (polenta, quinoa, avena, cebada, y trigo sarraceno). Siempre de calidad bio, si es posible.
2. Cereales en copos, como copos de avena finos y pasta integral, con quinoa o trigo sarraceno (soba).
3. Paquetes de medio kilo de lentejas, garbanzos y azuki. La lenteja roja viene bien para sopas.
4. Un paquete de medio kilo de sésamo crudo, pipas de calabaza y de girasol. Así como almendras, avellanas y castañas.
5. Verdura del lugar, comprada si es posible a agricultores de la zona, y así disponer de zanahorias, calabaza, cebollas, puerros, ajos, col, brécol, rabanitos, coliflores…
6. Frutas de estación: fresas, manzanas, peras, limones, melocotones, cerezas, no tropicales.
7. Pescado fresco una vez a la semana, si nos apetece.
8. Otras proteínas como 1 paquete de tofu, otro de seitán y otro de tempeh.
9. Sal marina y salsa de soja o tamari.
10. Aceite de primera presión en frio de sésamo y oliva.
11. Algún tarro de melaza de cereales de arroz o cebada.
12. Como bebidas te de 3 años, te mu y café de cereales (yannoh).
13. Misos no pasteurizados por ejemplo de cebada (mugi-miso).
14. Especias como tomillo, orégano, jengibre, albahaca, canela en rama y en polvo, vainilla, nuez moscada y cúrcuma.
15. Algas como kombu, wakame, nori, hiziki, arame y agar-agar. De todas ellas 1 paquete.
16. Un paquete pequeño de kuzu y Alguna leche de arroz o de almendras.