En la historia del hombre, los cereales ocupan un lugar esencial. El hombre primitivo, buscaba preferentemente las gramíneas, estos frutos concentrados que sacian rápidamente el hambre, se conservan fácilmente y resisten bien las fluctuaciones climáticas.
Ya en el Neolítico, el hombre convertido en agricultor, las cultiva y las selecciona para hacerlas la base de su alimentación.

Los cereales han constituido el centro de la alimentación humana desde entonces hasta hace 100 años. Después, en los países ricos, otros productos más refinados desbancan a los cereales y además aumentó el consumo de lácteos y productos cárnicos, lo cual causó desequilibrios en los…