A diferencia del horno de gas convencional, que calienta un recipiente y este al alimento; el horno microondas calienta el alimento emitiendo ondas electromagnéticas (ondas que atraviesan los recipientes). El impacto de dichas ondas sobre las moléculas de agua contenidas en los alimentos, las hace vibrar motivando una fricción que genera calor.

El horno microondas cocina de forma inversa al tradicional. Mientras que cocinando con los métodos conocidos hasta ahora, los alimentos se hacen de fuera a adentro, el horno microondas realiza la misma operación de dentro a afuera. En otras palabras, los alimentos, bajo el impacto de las ondas electromagnéticas se suelen cocer primero en su interior, y luego, el calor se transmite a la superficie.

El doctor en biología Andreas Kuhne, al igual que otros científicos y estudiosos del tema, rebate la afirmación de que la técnica microondas no altera negativamente la estructura química de los alimentos y conserva las vitaminas. Por ejemplo, el ácido fólico, vitamina del grupo B básica para la formación de la sangre e importante para el sistema inmunitario y el crecimiento, desaparece cinco veces más rápidamente en los alimentos tratados con microondas. También existen pérdidas considerables de las vitaminas B1, B6 y C.

El campo electromagnético que forman las ondas microondas puede alterar la estructura proteica de los alimentos de forma mucho más intensa que los métodos de cocción tradicionales. Las paredes celulares de las verduras cocinadas con microondas, aparecen vistas al microscopio totalmente desgarradas.

El efecto de los campos electromagnéticos sobre la salud humana se halla muy poco estudiado. Cualquier fuga supone una exposición muy superior a la que nos tiene acostumbrados la naturaleza. El mismo doctor Kuhne, ha apuntado la probabilidad de que los efectos de la exposición sean los causantes de los actuales mareos, las jaquecas, el cansancio y el debilitamiento de los sistemas inmunitario y nervioso central.

Un experimento casero muy sencillo que cualquier persona puede realizar para comprobar los efectos perniciosos del microondas consiste en comprar dos plantas iguales y regarlas durante tres semanas, a una de ellas con agua del grifo hervida en la cocina de gas y la otra con agua hervida en microondas, las dos aguas se dejan enfriar y se riega cada planta. La planta regada con agua hervida de la cocina permanecerá sana, mientras que la regada con agua del microondas comenzara a enfermar en pocos días y antes de tres semanas se abra secado por completo.

Estos datos son algunos de los primeros estudios serios realizados para saber el impacto real que el microondas tiene sobre el ser humano. Esto nos invita a la siguiente reflexión, ¿merece la pena?, ante la duda ¿pondríamos en riesgo a nuestros hijos o seres queridos? Es mucho mejor perder unos minutos en calentar algo en el fuego (cocina a gas), que perder nuestra salud.