Centrando el cuerpo. En un país templado como el nuestro oficialmente tenemos cuatro estaciones, pero cuando nos ponemos a observar bien la naturaleza en realidad hay una estación más, lo que aquí conocemos como “el veranillo de san miguel”, que no es más que una quinta estación, el verano tardío, es el tiempo donde los días son más cortos, las temperaturas son más suaves, las noches más frescas. La naturaleza se presenta amable, con mucha calma y quietud.

Todavía hace calor pero no es tan intenso como en verano, y tampoco hace frio como en otoño. En cada cambio de estación hay un periodo de unos 18 días para ir adaptando nuestro cuerpo a las características de la nueva estación de una forma más suave. La vibración de la energía tierra nos está ayudando a que conectemos con esos cambios, a poner atención a nuestras necesidades vitales y, a que sepamos adaptarnos a las transformaciones externas. Los objetivos de esta estación son: la tranquilidad, el recogimiento, y volver a tomar el camino hacia el interior.

Para llegar a estos objetivos, debemos eliminar de nuestra dieta en esta época, los alimentos crudos y frescos para ir introduciendo platos más consistentes y calentitos. Necesitaremos el sabor dulce en nuestros platos y así conseguiremos librarnos de los habituales resfriados estivales. En los cambios estacionales es importante estar centrados. El verano tardío corresponde aproximadamente con el periodo que va desde primeros de septiembre hasta mediados de octubre.

Simbolismo de la energía tierra: representa la madre, la nutrición en todos los niveles, física, mental y emocional, la fertilidad, la maternidad, la fecundidad, la sensualidad y la capacidad de materialización. Energía tranquila pero muy poderosa.

Energía Tierra

  • Dirección: suavemente descendente.
  • Propiedades: de condensación, recogimiento, interiorización y relajación.
  • Sabor: Dulce.
  • Color: amarillo, marrón.
  • Órganos: estómago, bazo y páncreas, ocupan una posición central en el cuerpo igual que la energía tierra, y se ocupan de mantener la estabilidad energética e inmunitaria del cuerpo. También timo, esófago, sistema digestivo, linfático e inmunitario (saliva y linfa). Estos órganos son los que realizan la digestión en el cuerpo, son los separadores de lo bueno y lo malo que asimilamos en todos los niveles.
  • Sentido: el gusto, el sabor (boca y labios).
  • Frase: “Atiendo y satisfago mis necesidades. Me doy soporte y confianza a mí mismo”.
  • Expresiones del elemento Tierra: CANTAR nos hace vibrar y nos pone de buen humor.

Como estamos emocionalmente: estamos más relajados y sensibles, Necesitamos estabilizarnos, centrarnos, enraizarnos, calmarnos y calentarnos. En equilibrio la energía tierra nos da confianza y seguridad en sí mismo, capacidad de disfrutar de la vida, para materializar nuestros sueños y proyectos, claridad para reconocer nuestras necesidades, tomar decisiones y saber conseguirlas, con muchos recursos. En desequilibrio desconfianza, suspicacias, dudas, celos, melancolía, incapacidad de materialización, resistencia al cambio, exceso de análisis o carencia de esta capacidad, baja autoestima.

BAZO: capacidad de defenderse y de saber sus propios límites, memoria y voluntad.

Poco sabemos de este órgano esencial para el buen funcionamiento de nuestras defensas. Solo cuando un accidente o una enfermedad exige su extirpación nos preocupamos del Bazo y descubrimos las muchas funciones que realiza en nuestro organismo. Situado en el abdomen, al lado del estómago, bajo las costillas. De color rosado, pesa, en estado normal, entre 100 y 250 gramos. El bazo contribuye a la elaboración de anticuerpos por el organismo, Interviene en el proceso digestivo participando en la absorción y transporte de nutrientes, permite defenderse contra ciertos agentes infecciosos, ayuda al transporte del agua y de la humedad del organismo, es como una especie de filtro en la circulación sanguínea, participa en la producción y mantenimiento de los glóbulos rojos y de ciertos glóbulos blancos, Forma parte del sistema linfático y del inmune.

ESTOMAGO: confianza y seguridad, capacidad para digerir pensamientos y sentimientos.

PÁNCREAS: capacidad de análisis y la capacidad de aceptar y disfrutar de la vida.

Ajustes en la alimentación para el verano tardío.

No recomendamos:

  • Todo lo que nos descentre, como las drogas de todo tipo.
  • Azúcares refinados como el azúcar blanco o moreno.
  • Harinas blancas (ricas en azúcar maltosas).

Recomendamos:

  • Cereales integrales: mijo (centra), indicado en dolencias de estomago, bazo y páncreas.
  • Verduras: Redondas y dulces, también las de raíz: calabazas, coliflor, boniato y zanahoria.
  • Sopas: de calabaza, de algas, legumbres… condimentadas con un poco de tamari o miso.
  • Legumbres: los garbanzos, azukis o lentejas, también castañas secas (dulces y con mucha fibra). Tempeh y seitán, el tofu es más enfriante utilizarlo con cocciones que calienten.
  • Algas: la arame, de sabor dulzón es ideal para cualquier época del año.
  • Frutas: uvas pasas, fruta seca, manzanas, cocinadas en tartas o compotas.
  • Semillas y frutos secos: diariamente sésamo, calabaza y girasol y ocasionalmente frutos secos como almendras, avellanas o nueces.
  • Fermentados y encurtidos: en pequeñas cantidades (olivas, alcaparras, pepinillos, chucrut) y que no lleven vinagre.Condimentos: Sal marina sin refinar, salsa de soja, miso. Especias que calientan (canela, clavo y nuez moscada), hierbas aromáticas secas (laurel, tomillo, romero, orégano, albahaca), utilizar ajo y jengibre (nos da calor y movimiento), vinagre de arroz y umeboshi en pequeños toques y disminuir los picantes (curry, mostaza, pimienta…).
  • Té bancha o infusiones después de comer o entre comidas.
  • Estilos de cocción: cocciones más largas, con más fuego, más sal, más tiempo y presión, poco a poco vamos disminuyendo la cantidad de agua e incrementando la de aceite (el aceite crudo nos enfría). cocción al vapor, guisos, rehogados, salteados medios, plancha. Si sentimos frío o debilidad (frito, presión u horno). Nuestros menús deben ser equilibrados combinando cocciones largas (presión), con cortas (vapor).